lunes, 20 de julio de 2015

Aspectos psicológicos sanos que se manifiestan en el individuo.

Aspectos psicológicos sanos que se manifiestan en el individuo.
Desde las teorías psicodinámicas se postula que la salud mental así como los aspectos patológicos son partes constitutivas de todo individuo. La constitución personal de cada sujeto implica capacidades o aspectos sanos y otros patológicos, siendo la proporción de los mismos variable entre personas. La función del pensamiento sería la base de la salud mental. Esta se ve favorecida por un ambiente de contención (función materna o cuidadora) que permite tolerar la frustración e iniciar el desarrollo del aparato mental, la base de la salud mental, algunas veces hay niños o adolescentes que tienen problemas mentales y se recomienda llevar a un psicólogo o hablar muy claro con él.
La salud mental ha sido definida como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, contando con la capacidad de afrontar las tensiones de la vida cotidiana y trabajar de forma productiva. En la mayoría de los países, los servicios de salud mental adolecen de una grave escasez de recursos, tanto humanos como económicos. La mayoría de los recursos de atención sanitaria disponibles se destinan actualmente a la atención y el tratamiento especializados de los enfermos mentales y, en menor medida, a un sistema integrado de salud mental. La salud mental es un estado de bienestar psicológico y emocional que permite al sujeto emplear sus habilidades mentales sanas, sociales y sentimentales para desempeñarse con éxito en las interacciones cotidianas.
§  La salud implica una tácita conciencia de la propia validez. Estar sano es poder decir “yo puedo”: yo puedo digerir, andar, charlar con un amigo, La enfermedad en cambio supone una invalidez, es un “yo no puedo”: no puedo mover el brazo, recordar, digerir.
§  La salud es un sentimiento de bienestar psicoorgánico: silencio del cuerpo y de los órganos, mientras que la enfermedad lleva consigo molestias y malestar físico, lo que suele acompañarse de dolor psíquico: ansiedad, depresión, rebeldía, desesperanza.
§  La salud es la sorda y básica seguridad de poder seguir viviendo, es un tácito sentimiento de “no amenaza vital”, aunque este sentimiento siempre vaya unido al sentimiento de fragilidad, íntimamente arraigado a la existencia humana. El enfermar por el contrario supone una amenaza vital. Sentirse enfermo es vivir con más o menos intensidad el riesgo de morir. El enfermo ve amenazado dentro de sí la posibilidad de realizar ciertos proyectos de vida. Y si la dolencia se agrava, ve amenazada la posibilidad de seguir vivo, de seguir existiendo.
§  El sano es libre de su propio cuerpo, libre de poder desentenderse de él. Puede contar con su cuerpo y a la vez no emplearlo. Estas dos posibilidades simultáneas sólo pueden darse en la salud. El cuerpo enfermo en cambio se hace notar. Habla sin palabras, aflictivamente. Hay que vivir pendiente de él, sorbido por él, vertido psíquicamente en él. La “succión” por el cuerpo es una vivencia fundamental y profunda de enfermedad.
§  La persona sana tiene un sentimiento de básica semejanza vital con respecto al resto de los seres humanos, semejanza en el sentido de no ser dolorosamente anómalo respecto a ellos. El enfermo se siente anómalo tanto respecto de la fácil regularidad de su vida antes de enfermar, como con respecto de la no anomalía de los no enfermos.
§  El sano es libre de poder gobernar sueltamente el juego vital del la soledad y la compañía, puede elegir, mientras que el enfermo se ve forzado a lo primero. La soledad del enfermo es un modo de soledad especial. Es de subrayar la total incomunicabilidad de los sentimientos vitales relativos a nuestro cuerpo. Los penosos sentimientos del dolor físico, de la enfermedad, son de quien los experimenta y nada más. La enfermedad aísla, y no sólo porque impide al enfermo un trato normal con los demás, sino porque clava su atención sobre sentimientos penosos que él y solo él puede padecer y padece.

Desordenes neurológicos y neuroquímicos en el ser humano.

 Según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos neurológicos (desde la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebro-vasculares hasta el dolor de cabeza) afectan en todo el mundo a unos mil millones de personas. Entre los trastornos neurológicos figuran también los traumatismos craneoencefálicos, las infecciones neurológicas, la esclerosis múltiple, y la enfermedad de Parkinson. se pone de manifiesto que en todo el mundo están afectadas unos mil millones de personas, 50 millones sufren epilepsia, y 24 millones padecen Alzheimer y otras demencias. Los trastornos neurológicos afectan a personas de todos los países, sin distinción de sexos, niveles de educación ni de ingresos.
Trastornos neuroquímicos están asociados con alteraciones de la función serotoninérica o fobias, ataques e síndrome, pánico, estrés premenstrual, trastorno del sueño o disfunción sexual entre otros.     
Manifestaciones de agotamiento en el profesional de la educación.


Enfermedades psíquicas y nerviosas: estrés y efecto “burnout”.
El estrés, la ansiedad y la depresión ocupan los primeros puestos en la lista enfermedades que causan baja laboral entre los docentes.
La profesora Coral Oliver, psicóloga del Centro de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, opina: "Cierta dosis de estrés no es mala; incluso puede ser un factor estimulante de la actividad profesional". De este modo, el estrés, en cantidades y condiciones adecuadas, puede considerarse como algo necesario para tener una vida satisfactoria. Ahora bien, un exceso de estrés, puede ser perjudicial o, incluso, biológicamente nefasto para la salud.
En el ámbito de los docentes, se habla mucho del estrés y del efecto “burnout” (también llamado «síndrome de estar quemado «síndrome de la quemazón», «síndrome del estrés laboral asistencial», «síndrome del desgaste profesional»), usándose indistintamente estos términos y, a veces, incluso confundiéndolos. Aunque fuertemente relacionados entre sí en cuanto a su significado, no es lo mismo estar estresado que estar "quemado".
El profesional de la enseñanza percibe y padece esta situación a través de los propios síntomas de estrés, que la mayoría de las veces sí son semejantes a los de “burnout”, y ambos desembocan en un absentismo intermitente e, incluso, en enfermedades laborales. Enfermedad que puede venir acompañada de fuerte irritabilidad, insomnio, vómitos, inestabilidad emocional, arritmias cardiacas, tensión nerviosa, preocupaciones excesivas, falta de energías...
Por otra parte, son varias las causas que originan el estrés entre los docentes como:
- La falta y premura de tiempo para terminar el trabajo relacionado con las clases (preparación de las mismas, corrección de exámenes, programación de actividades, etc.).
- Las altas ratios que padecen las clases
- La falta de disciplina por parte de los alumnos, con reiteradas faltas de respeto hacia los profesores.
- La mala organización que padecen algunos centros.
- La excesiva burocracia a la que se ven sometidos los docentes por parte de la Administración.
- Las respuestas y soluciones ineficaces dadas en el entorno educativo.
- El excesivo número de horas lectivas que soportan algunos profesionales a lo largo de la jornada escolar.
- La falta de apoyo.
- La baja consideración social que actualmente la profesión de la enseñanza.
Enfermedades óseo-musculares.
Algunos neurólogos y traumatólogos hablan ya de la "enfermedad de la civilización". El dolor de espalda se convierte en el problema que más prevalece en las sociedades industrializadas.
Todos sabemos que la columna vertebral es el eje central del cuerpo humano. Los profesionales de la enseñanza también estamos sujetos a estas leyes de la columna vertebral y bajo sus efectos engrosamos las estadísticas anteriormente mencionadas. No es cierto, aunque contradiga la opinión popular, que las lumbalgias o lumbagos se produzcan por grandes esfuerzos.
Otra gran parte de las molestias de la espalda están producidas por problemas mecánicos degenerativos leves, como la artrosis. Estos dolores también pueden estar causados por enfermedades del sistema nervioso, por traumatismos (como fracturas o esguinces) o por procesos metabólicos y de descalcificación. Igualmente, pueden estar en su origen las enfermedades inflamatorias de las articulaciones de la columna.
La  Motivación  
Es el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos intrínsecos y extrínsecos. Hay que distinguirlo de lo que tradicionalmente se ha venido llamando en las aulas motivación, que no es más que lo que el profesor hace para que los alumnos se motiven.
Que son necesidades y mecanismos de ajuste.
Como mecanismos de defensa y de ajuste ante las pérdidas que están ocurriendo
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. 
El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es. El adolescente descubre las
posibilidades de pensar de forma abstracta y lógica y se dedica a “jugar a pensar”.
Como mecanismos de defensa y de ajuste ante las pérdidas que están ocurriendo
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. 
El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es.
Son recursos inconscientes que utilizan las personas para hacer frente a situaciones más o menos difíciles de frustraciones, ansiedad, miedo, inseguridad, etc. Con el objetivo de que dichas situaciones no les hagan daño. Los mecanismos de defensa son un medio con el que la persona se engaña a sí misma, y para protegerse recurre inconscientemente a tácticas mentales para falsificar y distorsionar experiencias e ideas amenazantes. Cuando una persona se encuentra ante una situación de estrés, miedo, angustia, etc., lo más usual es que erija ante sí un escudo, un mecanismo de defensa para protegerse de dicha situación, aumentando su sensación de seguridad, efectividad o utilidad. 
Tipos de Mecanismos de Defensa
Compensación: Este mecanismo consiste en silenciar un sentimiento de inseguridad exagerando un rasgo real o deseable.
Ejemplos: Al tomar una copa cuando se ha tenido un mal día, lo que se busca en el fondo es conseguir una sensación de euforia y seguridad que en realidad no se tiene.

Hay personas también que compensan ciertos complejos físicos como: ser bajo, verse poco atractivo... con muchas horas de gimnasio, hasta conseguir un cuerpo escultural. 

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