Aspectos
psicológicos sanos que se manifiestan en el individuo.
Desde las teorías psicodinámicas se postula que la salud
mental así como los aspectos patológicos son partes constitutivas de todo
individuo. La constitución personal de cada sujeto implica capacidades o
aspectos sanos y otros patológicos, siendo la proporción de los mismos variable
entre personas. La función del pensamiento sería la base de la salud mental.
Esta se ve favorecida por un ambiente de contención (función materna o
cuidadora) que permite tolerar la frustración e iniciar el desarrollo del
aparato mental, la base de la salud mental, algunas veces hay niños o
adolescentes que tienen problemas mentales y se recomienda llevar a un
psicólogo o hablar muy claro con él.
La salud mental ha sido definida como un estado de
bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades,
contando con la capacidad de afrontar las tensiones de la vida cotidiana y
trabajar de forma productiva. En la mayoría de los países, los servicios de
salud mental adolecen de una grave escasez de recursos, tanto humanos como
económicos. La mayoría de los recursos de atención sanitaria disponibles se
destinan actualmente a la atención y el tratamiento especializados de los
enfermos mentales y, en menor medida, a un sistema integrado de salud mental.
La salud mental es un estado de bienestar psicológico y emocional que permite
al sujeto emplear sus habilidades mentales sanas, sociales y sentimentales para
desempeñarse con éxito en las interacciones cotidianas.
§
La salud implica una tácita conciencia de la propia
validez. Estar sano es poder decir “yo puedo”: yo puedo digerir, andar, charlar
con un amigo, La enfermedad en cambio supone una invalidez, es un “yo no
puedo”: no puedo mover el brazo, recordar, digerir.
§
La salud es un sentimiento de bienestar
psicoorgánico: silencio del cuerpo y de los órganos, mientras que la enfermedad
lleva consigo molestias y malestar físico, lo que suele acompañarse de dolor
psíquico: ansiedad, depresión, rebeldía, desesperanza.
§
La salud es la sorda y básica seguridad de poder
seguir viviendo, es un tácito sentimiento de “no amenaza vital”, aunque este
sentimiento siempre vaya unido al sentimiento de fragilidad, íntimamente
arraigado a la existencia humana. El enfermar por el contrario supone una
amenaza vital. Sentirse enfermo es vivir con más o menos intensidad el riesgo
de morir. El enfermo ve amenazado dentro de sí la posibilidad de realizar
ciertos proyectos de vida. Y si la dolencia se agrava, ve amenazada la
posibilidad de seguir vivo, de seguir existiendo.
§
El sano es libre de su propio cuerpo, libre de
poder desentenderse de él. Puede contar con su cuerpo y a la vez no emplearlo.
Estas dos posibilidades simultáneas sólo pueden darse en la salud. El cuerpo
enfermo en cambio se hace notar. Habla sin palabras, aflictivamente. Hay que
vivir pendiente de él, sorbido por él, vertido psíquicamente en él. La
“succión” por el cuerpo es una vivencia fundamental y profunda de enfermedad.
§
La persona sana tiene un sentimiento de básica
semejanza vital con respecto al resto de los seres humanos, semejanza en el
sentido de no ser dolorosamente anómalo respecto a ellos. El enfermo se siente
anómalo tanto respecto de la fácil regularidad de su vida antes de enfermar, como
con respecto de la no anomalía de los no enfermos.
§
El sano es libre de poder gobernar sueltamente el
juego vital del la soledad y la compañía, puede elegir, mientras que el enfermo
se ve forzado a lo primero. La soledad del enfermo es un modo de soledad especial.
Es de subrayar la total incomunicabilidad de los sentimientos vitales relativos
a nuestro cuerpo. Los penosos sentimientos del dolor físico, de la enfermedad,
son de quien los experimenta y nada más. La enfermedad aísla, y no sólo porque
impide al enfermo un trato normal con los demás, sino porque clava su atención
sobre sentimientos penosos que él y solo él puede padecer y padece.
Desordenes neurológicos y
neuroquímicos en el ser humano.
Según un nuevo
informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos
neurológicos (desde la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer o los accidentes
cerebro-vasculares hasta el dolor de cabeza) afectan en todo el mundo a unos
mil millones de personas. Entre los trastornos neurológicos figuran también los
traumatismos craneoencefálicos, las infecciones neurológicas, la esclerosis
múltiple, y la enfermedad de Parkinson. se pone de manifiesto que en
todo el mundo están afectadas unos mil millones de personas, 50 millones sufren
epilepsia, y 24 millones padecen Alzheimer y otras demencias. Los trastornos
neurológicos afectan a personas de todos los países, sin distinción de sexos,
niveles de educación ni de ingresos.
Trastornos neuroquímicos están asociados con alteraciones de la función
serotoninérica o fobias, ataques e síndrome, pánico, estrés premenstrual,
trastorno del sueño o disfunción sexual entre otros.
Manifestaciones
de agotamiento en el profesional de la educación.
Enfermedades
psíquicas y nerviosas: estrés y efecto “burnout”.
El
estrés, la ansiedad y la depresión ocupan los primeros puestos en la lista
enfermedades que causan baja laboral entre los docentes.
La
profesora Coral Oliver, psicóloga del Centro de Salud Pública de la Universidad
Autónoma de Madrid, opina: "Cierta dosis de estrés no es mala; incluso
puede ser un factor estimulante de la actividad profesional". De este
modo, el estrés, en cantidades y condiciones adecuadas, puede considerarse como
algo necesario para tener una vida satisfactoria. Ahora bien, un exceso de
estrés, puede ser perjudicial o, incluso, biológicamente nefasto para la salud.
En
el ámbito de los docentes, se habla mucho del estrés y del efecto “burnout”
(también llamado «síndrome de estar quemado «síndrome de la quemazón»,
«síndrome del estrés laboral asistencial», «síndrome del desgaste
profesional»), usándose indistintamente estos términos y, a veces, incluso
confundiéndolos. Aunque fuertemente relacionados entre sí en cuanto a su
significado, no es lo mismo estar estresado que estar "quemado".
El
profesional de la enseñanza percibe y padece esta situación a través de los
propios síntomas de estrés, que la mayoría de las veces sí son semejantes a los
de “burnout”, y ambos desembocan en un absentismo intermitente e, incluso, en
enfermedades laborales. Enfermedad que puede venir acompañada de fuerte
irritabilidad, insomnio, vómitos, inestabilidad emocional, arritmias cardiacas,
tensión nerviosa, preocupaciones excesivas, falta de energías...
Por
otra parte, son varias las causas que originan el estrés entre los docentes
como:
-
La falta y premura de tiempo para terminar el trabajo relacionado con las
clases (preparación de las mismas, corrección de exámenes, programación de
actividades, etc.).
-
Las altas ratios que padecen las clases
-
La falta de disciplina por parte de los alumnos, con reiteradas faltas de
respeto hacia los profesores.
-
La mala organización que padecen algunos centros.
-
La excesiva burocracia a la que se ven sometidos los docentes por parte de la
Administración.
-
Las respuestas y soluciones ineficaces dadas en el entorno educativo.
-
El excesivo número de horas lectivas que soportan algunos profesionales a lo
largo de la jornada escolar.
-
La falta de apoyo.
-
La baja consideración social que actualmente la profesión de la enseñanza.
Enfermedades
óseo-musculares.
Algunos
neurólogos y traumatólogos hablan ya de la "enfermedad de la
civilización". El dolor de espalda se convierte en el problema que más
prevalece en las sociedades industrializadas.
Todos
sabemos que la columna vertebral es el eje central del cuerpo humano. Los
profesionales de la enseñanza también estamos sujetos a estas leyes de la
columna vertebral y bajo sus efectos engrosamos las estadísticas anteriormente
mencionadas. No es cierto, aunque contradiga la opinión popular, que las
lumbalgias o lumbagos se produzcan por grandes esfuerzos.
Otra
gran parte de las molestias de la espalda están producidas por problemas
mecánicos degenerativos leves, como la artrosis. Estos dolores también pueden
estar causados por enfermedades del sistema nervioso, por traumatismos (como
fracturas o esguinces) o por procesos metabólicos y de descalcificación.
Igualmente, pueden estar en su origen las enfermedades inflamatorias de las
articulaciones de la columna.
La Motivación
Es el interés que tiene el alumno
por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El
interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos
intrínsecos y extrínsecos. Hay que distinguirlo de lo que tradicionalmente se
ha venido llamando en las aulas motivación, que no es más que lo que el
profesor hace para que los alumnos se motiven.
Que
son necesidades y mecanismos de ajuste.
Como mecanismos de defensa y de ajuste ante las pérdidas que
están ocurriendo
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es. El adolescente descubre las
posibilidades de pensar de forma abstracta y lógica y se dedica a “jugar a pensar”.
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es. El adolescente descubre las
posibilidades de pensar de forma abstracta y lógica y se dedica a “jugar a pensar”.
Como mecanismos de defensa y de ajuste ante las pérdidas que
están ocurriendo
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es.
dentro de sí mismo el adolescente experimenta la necesidad de intelectualizar
y de fantasear. El adolescente está perdiendo el estatus infantil y comienza a preocuparse
por cosas que antes no lo hacía, y esto lleva consigo la pérdida de la despreocupación
y el encuentro con las cavilaciones. El adolescente es feliz cuando sueña, construyendo mundos fantásticos y dejándose arrebatar por el vértigo de éstos.
Cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego
intentar una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta e interrogarse acerca
de qué hacer con él, con lo que él supone que es.
Son recursos inconscientes
que utilizan las personas para hacer frente a situaciones más o menos difíciles
de frustraciones, ansiedad, miedo, inseguridad, etc. Con el objetivo de que
dichas situaciones no les hagan daño. Los mecanismos de defensa son un medio
con el que la persona se engaña a sí misma, y para protegerse recurre
inconscientemente a tácticas mentales para falsificar y distorsionar
experiencias e ideas amenazantes. Cuando una persona se encuentra ante una
situación de estrés, miedo, angustia, etc., lo más usual es que erija ante sí
un escudo, un mecanismo de defensa para protegerse de dicha situación,
aumentando su sensación de seguridad, efectividad o utilidad.
Tipos de Mecanismos de
Defensa
Compensación: Este mecanismo consiste en silenciar
un sentimiento de inseguridad exagerando un rasgo real o deseable.
Ejemplos: Al tomar una copa cuando se
ha tenido un mal día, lo que se busca en el fondo es conseguir una sensación de
euforia y seguridad que en realidad no se tiene.
Hay personas también que
compensan ciertos complejos físicos como: ser bajo, verse poco atractivo... con
muchas horas de gimnasio, hasta conseguir un cuerpo escultural.
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